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Las relaciones ”al instante”![]() Cuando cada uno de nosotros llamamos a alguien, esperamos una respuesta inmediata y si esto no sucede, nos sentimos frustrados en mayor o menor medida, según la importancia que tenga dicha comunicación. La pareja no escapa a esta realidad, en donde se quiere saber del otro al instante. Y en este aspecto, las parejas en sus inicios sufren las peores consecuencias. Cuando una relación comienza, es natural que ambos integrantes sientan cierto grado de ansiedad: quieren conocer al otro, saber qué le despiertan, si se parece o no al ideal que se habían hecho, etc... así, van tratando de pasar tiempo juntos, conversar y descubrir qué tan compatibles son. Dentro de estos métodos de conocimiento y comunicación, el celular ocupa un lugar destacado en nuestra época, acorde con esta inmediatez de la que hablamos. Vemos personas caminando por la calle y chequeando sus mensajes, en el supermercado, en las clases y hasta manejando. Cada vez en forma más sofisticada, se obtiene la información al instante. Las inseguridades al descubierto Conozco casos de personas ansiosas e inseguras en sus relaciones, que envían un mensaje y al no recibir una contestación inmediata, envían otro preguntando por qué no contestó y a continuación, otro dando su propia argumentación de por qué el otro no contestó, y así sucesivamente... incluso enojándose y agrediendo a la otra persona, sin dar, ni siquiera, la oportunidad de pensar otra alternativa posible a sus conclusiones. Dan por hecho que su pensamiento es la realidad. A veces, al rato de realizar toda esta serie de desatinos, se dan cuenta de su error y todavía, envían un mensaje más pidiendo perdón. El control sobre nuestros pensamientos Para evitar esto, tenemos que tratar de controlar los pensamientos y cuestionarnos si nuestros sentimientos en ese momento, responden a una realidad o a una fantasía, a un hecho concreto o a una interpretación más o menos probable de un hecho. ¡Cosas muy distintas! Entonces cuando puedo darme cuenta de esto, trato de al menos dejar espacio para la duda o cuestionar y/o desacreditar ese pensamiento, como si fuera la única forma de ver la situación. Por ejemplo, si no me contestan enseguida, esto no tiene necesariamente que obedecer si o si, a que la otra persona no le interesa contestarme... puede deberse a varios factores distintos de éste y por lo tanto, no puedo reaccionar como si mi pensamiento fuera la realidad absoluta e incuestionable. Siempre hay que tratar de pensar en qué pruebas estoy basando mis conclusiones: si éstas coinciden con la realidad o coinciden con mis miedos y ser concientes que en base a ellos, actuamos. Aprender a autocontrolarse Recuerdo muchos ejemplos, pero uno especialmente de un paciente que había recibido un mensaje de su novia que le encantó y no contestó enseguida, porque quería pensar una contestación acorde a un mensaje tan bonito. Por lo que dejó el celular y realizó unos mandados, pensando qué se le podía ocurrir que estuviese a su altura. Cuando regresó, tenía una serie de sms terminando con un insulto, por no haber contestado rápidamente el mensaje; y así se estropeó toda la situación, por no haber podido manejar del otro lado la ansiedad y sacar conclusiones en base a ella, sin cuestionarlas siquiera. Algo muy distinto se habría dado, si la persona hubiese podido esperar y controlar su ansiedad. La demanda excesiva del otro Tengo pacientes que esperan o envían "x" número excesivo de mensajes o llaman varias veces al día. Se ve más en las mujeres que en los hombres, aunque ninguno escapa del todo a esto. Frente a esta situación, siempre le digo a mis pacientes que el hombre es cazador por naturaleza y la mujer, su presa más preciada. Entonces no da buen resultado que la “presa” persiga al “cazador”... le quita el impulso que lo mueve, le saca esa motivación de querer conquistarla. Otro elemento donde la ansiedad lleva a algunas personas a actuar en forma no acertada, tiene que ver con la demanda excesiva del otro y el control que se quiere tener sobre la otra persona. Muchas veces, les cuesta controlar los impulsos e invaden al otro con una demanda exagerada, que puede resultar perjudicial. Entonces cuando pasan unas horas y él no llama, no tiene sentido invadirlo con reiterados mensajes o llamados. Hay que dar tiempo a que el otro necesite de nosotros... no estar antes de esa necesidad, donde ni siquiera le damos espacio a que pueda experimentarla, porque nos adelantamos siempre. Eso es manejar las variables de privación y saciedad. Si nosotros saciamos todo el tiempo, aún antes de la demanda, entonces podemos llegar a cansar y a aburrir. Y es lo opuesto a lo que deseamos. Esta es de las ocasiones en que debemos aplicar aquello de “menos es más”. Otro error común, es que la persona se aguanta de no llamar y entonces cuando finalmente el otro llama, le reprocha no haber llamado antes. Eso es también un error: no estamos reforzando la conducta de que nos llame... ¡la estamos extinguiendo! Estos ejemplos son algunos de muchos que se ven y que están directamente relacionados con la ansiedad y la falta de autocontrol que algunas personas tienen y que las lleva a estropear situaciones y a la larga, relaciones. Todo esto, por no saber manejar estas variables en forma adecuada. Pensemos en la época de nuestras abuelas e incluso madres, en que las parejas solo se veían los “días de novio”: por ejemplo, martes y jueves a determinada hora y luego, no sabían nada de ellos en todo ese tiempo... y aún así, sobrevivieron. ¿Qué habría pasado si se hubieran puesto ansiosas por querer controlar al otro todo el tiempo? Ni siquiera se les ocurría, porque no había esa posibilidad. Entonces tratemos que los adelantos de la tecnología que tenemos en nuestra época, nos jueguen a favor y no en contra. Cada vez que te sientas tentada de actuar en forma impulsiva, recuerda este artículo, ejercita tu paciencia y piensa que puedes vivir perfectamente sin tener una respuesta en tu celular al instante. ¡Seguramente mejoren tu salud y tus relaciones! Ps. Silvia Cardozo Terapeuta Cognitivo-Conductual Técnico en Sexología Clínica Integrante, Coordinadora y Docente de Suatec (Soc. Uruguaya de Análisis y Terapia del Comportamiento) Teléfono del consultorio: 2 707 90 27 Articulos Relacionados
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