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Las mujeres encaran...los hombres arrugan
Cansadas de esperar, las mujeres decidieron tomar la iniciativa. Pero, ¿cómo reciben los hombres el encare femenino?
Ana había decidido salir ese sábado con un grupo de amigas. Por supuesto que no era la primera vez que lo hacían, pero esa noche habían elegido un boliche especial. Al entrar, se situaron en una mesa muy cercana a otra ocupada por un grupo de chicos. Desde el primer momento, Ana escribió en un papel el número de su celular y se lo hizo llegar al muchacho por medio de la moza. El miró el papel y luego la miró a ella. Parecía complacido. Apenas se retiraron del lugar, Ana recibió la llamada del chico, que resultó llamarse Javier. Ella le dijo que le había caído muy bien desde la primera mirada, él le contestó que le había pasado lo mismo y quedaron en verse al día siguiente. Una vez más, Ana tuvo que encarar...
El machismo es más fuerte
El discurso de los hombres es que les encantaría que ellas los encararan. Por supuesto que hoy en día esto sucede cada vez más. No hace falta decirlo: en las nuevas generaciones de teenagers, cuando a ellas les gusta un pibe, van y se lo dicen.
Ellos, siendo de la misma edad, lo toman como algo normal. Parece que todo está cambiando pero, ¿es que se ha invertido los papeles? Tal vez las cosas se estén equiparando y ambos sexos utilicen normalmente las mismas armas para seducir. No nos vamos a engañar: sentirse seducida o seducido es uno de los placeres más gratos de la vida. Pero dormirse en los laureles puede llamarse ”arrugar”, las cosas cambian. Supongamos que las mujeres hagan la de los caballeros (¿de antes?) y comiencen a tirarse lances en la a calle. Las caras de perplejidad no van a faltar.
Algunos pueden aceptar invitaciones a tomar un café, pero no hay que hacerse ilusiones: el machismo es más fuerte.
Arrugando ante la audacia
Parece algo simple: las mujeres hoy en día son más lanzadas. Los hombres que han dejado la adolescencia atrás arrugan cuando una mujer los invita a tomar un café. Hace mucho tiempo que los hombres tienen la iniciativa erótica y han vivido el avance sexual de las mujeres como algo que amenaza el ejercicio del poder en la cama.
Una mujer que seduce, que encara, que invita suele ser una mujer muy segura de sí misma, y eso a los hombres - vamos a decir la verdad - los pone nerviosos. En su fantasía, se ven dejando de ser ”el maestro de ceremonias”.
Desde que las mujeres comenzaron a reclamar en forma legítima la posibilidad de disfrutar de su sexualidad, de tomar la iniciativa, de conquistar, los hombres parecen vivir una amenaza. Quedan perplejos, con miedo de no estar a la altura de las nuevas circunstancias. Un barón puede mostrar abiertamente sus deseos sexuales; eso revaloriza su autoestima, su ego. Pero si lo hace de una mujer, corre el riesgo de ser catalogada como una prostituta: nada más desigual. E injusto.
Es muy interesante lo que dice la periodista española Rosa Montero en el diario El País de Madrid: ”Hace diez o quince años, los chicos empezaron a sufrir la tentación viril de la parálisis. Muchos hombres se sintieron amedrentados por el nuevo papel de la mujer, no querían ser tachados de machistas y, estando como estaban desconcertados y perdidos de sí mismos, decidieron que para no equivocarse lo mejor era no hacer nada [...].
En cuanto a esas mujeres guerreras de las noches tardías tampoco parecen que hayan sabido controlar la dependencia afectiva. Posiblemente poseen una profesión, amigos, familia; pero aún así, quizá no han superado ese tema de la educación femenina que las hace entirse derrotadas si no tienen pareja. La única diferencia con sus abuelas es que ellas ahora atacan, cierran los bares peinan la noche, les plantan una mano a los hombres en la entrepierna; del mundo masculino parecen haber copiado a la avidez invasora del levante. Sin duda eso es mejor que consumirse de la melancolía y doncellez tras un visillo...”
Recordamos el mito clásico de la vampiresa que no es nada más ni nada menos que la mujer seductora.
Puede pasar que algo de miedo quede en los varones frente a una mujer que elige y decide, que en definitiva escoge; pero que de todas formas en estos casos la última palabra la sigue teniendo el varón.
En los juegos de seducción y conquista intervienen las dos partes. Los varones siempre han manifestado que, en general, les gusta la mujer que va al frente. Sin embargo, a la vista está: también hay muchos hombres a los que no les gusta que los avancen.
Puede ser que la mujer se haya cansado de esperar, puede ser que haya todo un rito que tiene algo de carga, de energía, de deseo y de ansiedad, Quizá lo bueno de todo esto sea que las mujeres por fin han salido de su cascarón pasivo, de aquella espera a veces interminable del juego de seducir aun sin señales de reciprocidad.
No cabe duda que los hombres adultos cada vez se sorprenden más. A los más jóvenes no les pasa lo mismo, para ellos es más natural.
La pasividad no implica feminidad ni tampoco la actividad lleva directamente a lo masculino. Ambas características pueden ser bien llevadas tanto por varones como por mujeres. Lo importante es que estos cambios tan trascendentales no provoquen una paralización en ellos.
Aceptar que las mujeres tienen derecho a mostrar su interés y su deseo es bueno. Las mujeres ya lo están haciendo: ellas están conquistando y cada vez se animan un poco más, dicen piropos o toman la iniciativa.
Esperemos que los varones acompañen estos cambios con hechos, como suelen decir en sus discursos.
Gabriela Michoelsson (Sicóloga-Sexóloga) gamich@multi.com.uy 094.21.28.21 www.saberdesexo.com
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| Publicado por maria rodriguez | 22-05-2010 - 04:07 |
| porque será que cuando una mujer lleva adelante un hogar y el esposo se queda en la casa, comienzan a suceder cosas que a ellos no les gustaria? ej: se duermen antes de tiempo, no tienen ganas de hacer el amor, no quieren salir a ningun lado, todo les molesta...etc,quiero respuestas!!!! |
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