Anorexia, Bulimia y Bulimarexia
La actitud hacia la comida, el peso y el cuerpo rige la conducta.
Por lo general se presentan en la adolescencia y son más frecuentes en mujeres (80%). Sin embargo, cada vez hay más casos de hombres y la franja etaria se ha ido ensanchando. Así, se acercan a consulta mujeres alrededor de los 40 años, con una patología que se ha ido cronificando y vemos niñas y niños, con una alteración de la conducta alimentaria; por ejemplo, en la selección de comidas, argumentando que no quieren engordar.
Si bien Anorexia y Bulimia son categorías diagnósticas distintas, tienen en común la lucha para conquistar un ideal de delgadez. A su vez, estas enfermedades cuando se extienden en el tiempo, suelen solaparse y generalmente se pasa por periodos de anorexia y por periodos bulímicos durante la evolución de la enfermedad, lo que se conoce como “Bulimarexia”.
Factores psicológicos
La regla es que la apariencia, el cuerpo, el peso, son los culpables de cualquier fallo, insatisfacción o desengaño, aunque en principio no estén relacionados en absoluto.
Generalmente son personas con una excesiva necesidad de aprobación: les importa lo que piensen o digan de ellos, por lo que buscan complacer al entorno. De este modo, establecen relaciones donde dependen del otro y por tanto, se sienten siempre inseguras.
Son excesivamente responsables, muy buenos estudiantes... perfeccionistas, están siempre muy atentos a todos los detalles.
Al ser tan exigentes, nunca están satisfechos consigo mismos, lo que los lleva a una baja en la autoestima. Son por lo general categóricos consigo mismos y a la hora de juzgar el mundo, no hay “grises”... es bueno o malo, todo o nada.
Presentan dificultad para manejar su impulsividad y su humor es fluctuante, pasando de la alegría al enojo en un abrir y cerrar de ojos.
Tienen baja tolerancia a la frustración, los errores los “golpean” muy fuerte, no aceptan equivocarse, no toleran fallar o perder. Son muy sensibles al rechazo; cada distanciamiento de otra persona, es vivido como una traición y se sienten decepcionados.
Anorexia: una carrera hacia la delgadez
Comienzan con una dieta rigurosa para bajar de peso. Alcanzado el peso deseado, se fijan nuevas metas de valores aún más bajos. Van incrementando la actividad física, para promover el descenso adicional del peso. Incluso pueden negarse a tomar asiento, para quemar calorías. De este modo, se enredan en un sistema rígido de actividades diarias y comidas. La lista de comidas prohibidas cada vez se hace más larga.
En estas personas, el aumento de peso es vivido como una traición y sienten culpa por ello.
Presenta los síntomas e indicadores que se describen a continuación.
• Hay un rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal, considerando la edad y la talla, negando el peligro que esto conlleva.
• Prima el ayuno. Es decir que la persona no come y de hacerlo, se suele acudir a métodos compensatorios posteriores (vómito, laxantes, diuréticos, enemas, ejercicio).
• Cortan los alimentos en trozos pequeños y prefieren pequeñas porciones. Comen lentamente, masticando largo rato antes de tragar. Tiran, escupen o esconden la comida.
• Cuentan las calorías.
• Se ven gordos a pesar de tener bajo peso (distorsión de la imagen corporal).
• Se cae el cabello.
• Presentan amenorrea (ausencia de menstruación en mujeres) e impotencia (en hombres).
• Suelen estar pálidos y tener la piel reseca.
• El carácter se vuelve irritable.
• Auto-exigencia muy alta.
• Usan ropa suelta (se tapan el cuerpo).
• A veces realizan hiper-actividad para bajar de peso.
Bulimia: síntomas e indicadores
• Existe una preocupación constante por la comida, la dieta y el bajar de peso.
• Comen a escondidas.
• Cortan los alimentos en trozos grandes, comen rápidamente, apenas mastican o tragan sin masticar.
• Priman los atracones: ingestas excesivas (mucha cantidad de comida y muy variada en poco tiempo), con una sensación de falta de control y mucho miedo a engordar.
• Presentan urgencia para ir al baño luego de comer y nerviosismo si no lo logran; ya que luego del atracón, se da la conducta compensatoria. Buscan evitar la ganancia de peso o anular lo ingerido, mediante vómitos, laxantes, diuréticos, enemas, ejercicio.
• Se puede ver el deterioro de piezas dentarías en vomitadores.
• Se pesan en la balanza compulsivamente, presentando grandes oscilaciones en el peso que tiende a ser normal o por encima de lo normal.
• Oscilan entre la auto-exigencia y el abandono.
• Oscilan entre la euforia y la depresión.
• Roban para comprar comida.
• Se detienen a mirarse exageradamente al espejo.
Acerca del tratamiento
• Cada paciente es único, si bien se presentan características compartidas entre las personas que sufren estos trastornos; el por qué se inicia, el por qué se mantiene y qué significa la patología para el sujeto, dependerá de cada paciente.
• El mejor abordaje es el multidiciplinario: psicólogo, psiquiatra, nutricionista, médicos, acompañantes terapéuticos, dependiendo de la conflictiva de cada persona.
• Y el combinado: psicoterapia y medicación, ya que suelen ir acompañados de depresión y ansiedad.
• El primer paso es consultar.
Lic. Valeria Reyno
Psicóloga Junguiana
Mail: valreyno@gmail.com