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Educación sexual

Educación sexual

Para algunas lo sexual es algo instintivo, no sujeto al aprendizaje y cuyo fin básico es la reproducción. Otras, sin embargo pensamos que es una dimensión inherente a la persona desde que nace hasta que muere, manifestándose en todos los actos de la vida y, por tanto, imposible de asociarla únicamente a la reproducción.
Dado que la comunicación y la relación interpersonal son imprescindibles para el desarrollo físico, psíquico y social del ser humano, lo sexual adopta también esas funciones. Hablar de sexualidad es hablar de los aspectos sociales, afectivos y biológicos.

Algunas personas piensan que la educación sexual propicia el desenfreno.
Nosotros pensamos que es todo lo contrario. La ocultación, el misterio y la magia son los factores que crean la confusión y la sobrevaloración. Sólo podemos ser responsables de aquello que conocemos y asumimos como parte de nosotros.

La salud sexual debe entenderse como la integración de los aspectos biológicos, personales y sociales del ser sexuado, de modo que sean enriquecedores.

La educación sexual es tarea de todos aquellos que influyen en el desarrollo del ser humano desde su nacimiento. Se trata, pues, de favorecer la adquisición de actitudes positivas que deriven en un comportamiento sexual sano, generador de felicidad y satisfacción consigo mismo y con los demás

¿Qué es necesario para que la educación sexual sea correcta?

En parte es información, pero la educación sexual no es solo eso, sino que es “algo más”.

Para que un niño o niña pueda referirse a sus genitales sin rubor, sin vergüenza o sin culpa, debemos permitirle que se toque, que juegue con sus genitales de igual manera que le dejamos y permitimos que juegue con sus manos, con su juguete preferido o con sus pies.

Aunque la curiosidad en el ser humano está presente durante toda la vida, se muestra con una intensidad arrolladora en la infancia. Esa curiosidad es un indicativo de que el niño se está desarrollando de modo correcto. Dentro de esa curiosidad está la relativa a lo sexual. Sin embargo, ese “sexual” se lo damos los adultos, no el niño.

Esa curiosidad aparece de modo claro cuando el niño nos hace preguntas acerca de su cuerpo, de dónde vienen los niños o por dónde salen. Pero es interesante advertir que estas preguntas se refieren también a otras muchas cosas como, por ejemplo, por qué cae la lluvia, qué es esto o aquello o dónde trabaja su padre o su madre...

¿Qué hacer respecto a esa curiosidad sexual? Evidentemente, enfocarla como un aspecto más de su curiosidad general.

Si adoptamos una postura diferente, bien sea utilizando palabras científicas muy abstractas que el niño no entiende, bien contándole una mentira o incluso diciendo que de momento es aún muy pequeño, estamos destruyendo parte de esa curiosidad.

Si buscamos palabras muy complicadas lo que estamos es refugiándonos, tratando de que el niño no nos entienda.

Respetar la curiosidad del ser humano es respetar su desarrollo, su capacidad para investigar y plantearse preguntas sobre la realidad.

LA EDUCACIÓN SEXUAL NO ES DIFERENTE DE AQUELLA EDUCACIÓN ENCAMINADA AL DESARROLLO INTEGRAL DEL NIÑO. ESE DESARROLLO INTEGRAL NECESARIAMENTE HA DE CONSIDERAR LAS VERTIENTES BIOLÓGICAS, SOCIALES Y AFECTIVAS.

Frente a las preguntas de los niños respondemos no solo con lo verbal sino también con nuestras reacciones y actitudes.

Período entre 6 y 12 años

Este período se le ha llamado también como: edad escolar

Período latente
La vida de los niños deja de estar centrada en la familia, se vuelcan a la sociedad donde lo básico es la escuela. El niño pasa el mayor tiempo posible con sus amigos.
A medida que sea avanza en esta etapa las niñas y los varones se esquivan unos a otros y hablan del sexo opuesto con sonoro desprecio.

De la etapa de la pre pubertad poco se habla, incluso algunos erróneamente creen que no es importante y que a estos niños no les interesan aspectos sexuales ni la educación sexual, llamándola etapa latente.
No hay tal latencia, pues todo está allí evidente.

Es cierto que hay un gran contraste entre la marcada actividad y curiosidad del preescolar y los cambios del púber. Pero en todas las etapas están presentes los intereses sexuales, la curiosidad y la necesidad de afecto.

En la etapa escolar surge un personaje muy conocido por todos y que oficia de los que le diríamos “un educador sexual salvaje” desde hace casi 3 generaciones. Jaimito tiene su razón de ser y esta razón es informar sobre sexualidad.

Estos cuentos sirven para chequear lo que los niños escolares saben sobre sexualidad.

Seguramente Jaimito ya le contó al niño antes que el adulto algunas verdades de la sexualidad.
Junto con estas verdades hay mitos y falsas creencias que son necesarios cambiar.

Pero sin duda los cuentos de Jaimito que todos conocemos, abre la puerta para analizar posteriormente con videos y láminas el tema de la sexualidad, el niño a través de éstos nos dice: “soy grande porque ya se de sexo”.

La intención del chico es tender un puente y darnos la oportunidad de compartir temas sobre sexualidad.

Gabriela Michoelsson (Sicóloga-Sexóloga)
gamich@multi.com.uy
094.21.28.21
www.saberdesexo.com

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