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El stress nuestro de cada día

El stress nuestro de cada día
La respuesta sexual humana recorre un camino. Primero aparece el deseo sexual (“las ganas”), que se manifiesta como una sensación de inquietud, luego la excitación donde aparece la erección del pene en el varón y la lubricación de la vagina en la mujer, luego hay una descarga del placer acumulado que es lo que llamamos orgasmo, en el varón asociado a la eyaculación y en la mujer a sensaciones más subjetivas pero sumamente placenteras.
Ahora bien, todo este camino puede ser interferido por distintas causas, entre ellas el dichoso “stress”.

Hay muchas personas que viven estresadas, y las causas del mismo pueden ser muy variadas, por ejemplo: tener una preocupación durante mucho tiempo, pérdida de amores, pérdida de trabajo o falta de dinero, el exceso de trabajo o las malas condiciones del mismo, una relación de pareja que es conflictiva también puede generar stress e incluso aquellas personas que aspiran tener mucho más de lo que pueden también están estresadas.

¿Qué pasa con la sexualidad?

El stress actúa agotando las hormonas sexuales, agota las fuerzas, el buen humor, la paciencia y las ganas de tener relaciones sexuales.

Lo primero que aparece es la disminución del deseo sexual, esto es un clásico, pero de todas formas pueden verse afectadas cualquiera de las etapas anteriormente mencionadas que conforman el camino de la respuesta sexual.

El stress es un mecanismo biológico natural y normal que a nuestros antepasados les permitió por ejemplo sobrevivir, ya que el mismo los ayudaba a escapar más rápidamente de un posible peligro ya que produce cambios a nivel del cuerpo, como ser, aumento de la tensión muscular, aumento del ritmo de corazón y pulmonar, y también aumento de la presión arterial. Todo esto los ayudaba a ser más veloces y huir rápidamente para salvar su vida.
Pero hoy en día los problemas que se nos interponen en este siglo 21 no los podemos solucionar si salimos corriendo. Los cambios físicos igual se dan, por eso podemos observar que la persona estresada es más brusca, más violenta, con poca paciencia.
Desea hacer todo rápido y sin disfrutar del tiempo del placer sexual por ejemplo. Es típico que tiren de la cisterna antes de terminar de orinar.

Por lo tanto el estresado o la estresada son por lo general malos amantes, porque para hacer el amor se requiere tiempo. Y no olvidemos que el tiempo es uno de los principales afrodisíacos en una pareja.

El placer sexual, la respuesta sexual adecuada se encuentra en el aislamiento, en la serenidad, en la tranquilidad. Por eso también decimos que las vacaciones son afrodisíacas.

El stress no es siempre igual

Hay dos tipos de stress: uno que es normal y necesario en nuestra vida y otro patológico o enfermizo.

No podemos evitar el stress normal, ya que cualquier cambio al que debamos adaptarnos, cualquier toma de decisiones, representa algún grado de stress. Pero podemos aprender a minimizarlo.En este stress normal, lo más importante es que el mismo disminuye una vez que pasó la experiencia estresante, pudiendo la persona regresar rápidamente al estado de equilibrio sin daño orgánico ni emocional.

En el stress patológico por el contrario implica un periodo de tiempo más largo en el que la persona no puede volver al estado de equilibrio, pudiendo prolongarse en ese estado desde semanas, hasta meses o años, pudiendo producirse además dolores de cabeza o de espalda, insomnio, bruxismo, hipertensión, dolor al corazón, asma, úlceras, cardiopatías, disminución del deseo sexual, impotencia o disfunción eréctil, eyaculación precoz, etc.

Entre los efectos sicológicos más comunes se encuentran: la depresión, la ansiedad, el agotamiento, la pérdida de la autoestima, la apatía y disminuye la motivación entre otras.

En conclusión, un mínimo de stress es normal tenerlo, la cuestión radica cuando comienzan a comprometerse las funciones adecuadas de nuestro organismo. Hay que estar alerta ante la mínima percepción y estar preparados. Porque como en otras situaciones de la vida, mas vale prevenir, que curar…

Gabriela Michoelsson (Sicóloga-Sexóloga)
gamich@multi.com.uy
094.21.28.21
www.saberdesexo.com

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