El hecho de recurrir siempre a una medicación, en lugar de acompañar o contener desde el lugar de adultos, deja un mensaje equivocado: "la solución está afuera y necesito el jarabe para calmarme, para dormir, para trabajar o resistir más y para divertirme". Esto, está exponiendo al adolescente, a importantes factores de
riesgo en un presente y futuro no muy lejano, donde de lo que se trata es
"consumir para pertenecer".
Enseñemos a nuestros niños y jóvenes con el ejemplo:
para resistir más, hay que descansar... y para divertirse, nada mejor que la buena compañía y no hace falta nada más. Si bien abunda en los medios la propaganda de las soluciones inmediatas, la ropa, la bebida o el alimento que nos hace SER, recordemos que:
- los medicamentos deben ser indicados por profesionales
- ningún suplemento reemplaza a una buena dieta
- la diversión no va de la mano de ningún consumo
Tengamos siempre presente, la frase que dice: "nuestros niños nos escuchan, pero también nos ven".
Eduquemos con el ejemplo.
Debemos trabajar para la prevención desde la niñez, reforzando la capacidad de espera, la tolerancia a la frustración, el saber decir no, pertenecer a su grupo de pares, reforzando habilidades. No es de la droga de lo que debemos hablar: la droga es el velo que cubre las causas determinantes.
Grupo de Trabajo en Adicciones
Sociedad Argentina de Pediatría