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Las palabras de aliento - Reflexión

Las palabras de aliento - Reflexión
“No subestimes las palabras de aliento”... mientras escribo esta frase, pienso que bien podría ser el título de la publicación, o el título de una carta, que me escribiría a mí misma - a mi yo del pasado - con instrucciones para el futuro, como si pudiera hacérmela llegar a través del tiempo. Y ahí mi imaginación se va de viaje y regresa, la misma frase también podría ser algo que le diría a una amiga en busca de un consejo. 

Y es que lo creo, las palabras de aliento tienen el potencial de ayudar a salir de una situación en la que se ha perdido la confianza, una situación en la que hace falta tiempo para recuperarse, de la que dan ganas de salir dando pequeños pasos, porque las piernas se sienten flojas, tambaleantes y con poca fuerza. 

Y sí... las palabras de aliento ofician como ese sostén, como esa red debajo del equilibrista que avanza por sobre la sensación de vacío, haciendo más liviano al cuerpo, proporcionando seguridad,  garantizando que si las piernas que se afirman el piso no se hundirá debajo de ellas... podrán trastabillar, pero también, serán capaces de recuperarse.
Es que las palabras de aliento son esa ayuda en el avance diario de ir ganando confianza en una misma, no tanto para volver a ser lo que uno fue antes de atravesar una dificultad, sino para ser una persona nueva. Y tampoco se trata de tirar todo por la borda, todo lo vivido anteriormente, todo lo avanzado, todo lo logrado por cuenta y mérito propio... no, no, eso también hay que rescatarlo y llevarlo: una persona nueva, con las habilidades ya conquistadas, con la experiencia ganada. 

Y para las palabras de aliento es necesario que otra persona esté allí, ayudando, dando apoyo, diciendo eso que necesitamos escuchar para tomar fuerza, pero… ¿Qué pasa cuando esa persona no está o no aparece?, no importa cuanto se espere... no aparece.

Claramente esta es la indicación de que es una misma quien tiene que darse ese apoyo, ese aliento y convertirse en su propia motivadora.

Tomar conciencia de esto puede que sea un poco duro al comienzo, especialmente si se experimenta la sensación de soledad; pero al final sabiendo que hemos sido nosotras las que hemos asumido ese rol, que nos hemos dado ese regalo a nosotras mismas, el alentarnos, el impulsarnos a seguir, seguramente nos sentiremos mejor. La sensación de confianza se refuerza y al mismo tiempo no se puede perder, no nos la pueden sacar, porque queda en una, va con una, es de una y es una.

Afirmaciones positivas

En esa búsqueda de palabras de aliento en la que me convertí en mi propia voz, las afirmaciones positivas, han sido de ayuda. El repetir y –de cierta forma– contrarrestar un pensamiento derrotista con palabras positivas, no pretende ser ni más ni menos de lo que es: una voz de aliento, de confianza que ya no está más afuera, sino dentro.

Algunas surgen del recuerdo, de haberlas escuchado decir a mi madre; como es el caso de “Tú puedes” o “Todo saldrá bien”. Y he ido incorporando otras, como ser afirmaciones para iniciar positivamente el día. De éstas, “Hoy será un buen día”, “¡Vamos!” y “Hay cosas que solo tú puedes lograr”, son algunos ejemplos. 

Puedo decirles que utilizar las afirmaciones positivas y sentir una real ganancia de confianza, llevó un cierto tiempo. Encontré la razón por la que esto sucede muy claramente expuesta en una publicación que leí recientemente, de la psicóloga Violeta Guber, en su sitio web (*). Allí explica que, para que las afirmaciones den resultado, se debe creer en lo que se está afirmando... o lo mismo dicho de otra forma, lo que se está afirmando debe resultar creíble para la persona que lo afirma. Si hay duda, o falta de creencia en la afirmación, será inútil para conferir esa seguridad que se busca.
 
Es por esto repetir ciertas afirmaciones que no resuenan con uno, probablemente no nos haga sentir mejor ni más confiadas, porque sin creerlo, sin tener la convicción y certeza de que puede ocurrir, serán como repetir palabras vacías de contenido.

Voy a poner un ejemplo concreto. La afirmación “hoy podrá ser un buen día”, me resulta más creíble que "Hoy es un buen día". Aunque no sea tan categórica como afirmar “hoy es”, si deja una puerta abierta a que lo sea y es más efectiva para alejarme, aunque sea un poco, del pensamiento derrotista de que no voy a lograr lo que me propongo, no voy a ser capaz de hacer tal o cual cosa... o que me irá mal. También es importante también realizar la repetición por varios días, no solo ese día en que lo necesitamos. Luego, paulatinamente, se va internalizando y se puede ir pasando a la afirmación “Hoy es un buen día”, más certera, más segura y expresada en tiempo presente. 

Lo anterior constituye una forma de ir incorporando las afirmaciones de forma gradual e ir pasando de las que nos resultan menos creíbles, a las más creíbles. Puedo decirles que esto que describí coincide con lo que se fue dando naturalmente durante el proceso de ser mi propia voz de aliento. Hoy mis afirmaciones son más firmes que cuando empecé y poco a poco, he experimentado la sensación de sentir más confianza. 

Una colaboración de Sofía Davie
www.comunamujer.com

Si buscas inspiración para crear tus propias afirmaciones puedes buscar inspiración en las frases de Louise Hay. Aquí te dejo una afirmación para la salud: "Soy un ser armonioso".

¿Y tú tienes tus propias frases motivadoras? Déjame un comentario.

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