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Microrrelato: Veinte minutos

Microrrelato: Veinte minutos

por Mariana Salgado Alemán

Finalmente había logrado aceptar su vida; se levantaba de lunes a viernes a las ocho de la mañana para ir a trabajar a la oficina; cuando salía a las seis de la tarde iba al supermercado, compraba la cena y el almuerzo para el día siguiente; su novio pasaba algún día que otro por su casa para no perder la costumbre, pero generalmente se veían los fines de semana. 

Los sábados libres los usaba para limpiar su casa y los domingos, para comer en lo de sus padres o en lo de sus suegros. Su pareja era alguien sencillo, con pocas aspiraciones y con un deseo inmenso de sentirse seguro en cada paso que diese. Los deseos de los demás de que ella tuviese una vida tranquila se habían hecho realidad, era todo lo que ellos querían que fuese. El cansancio del constante y ridículo capricho de ir contra la corriente, el confort, la idea de la eterna seguridad, el pertenecer a un grupo, la fueron arrastrando poco a poco a un estilo de vida el cual nunca creyó que tendría: una rutina. Y calló a sus demonios, sosegó su espíritu y apaciguó su ser. Pero los ángeles también tienen alas y el cielo siempre está ahí para recordárselos. 

Fue en un viaje al mar con su novio, para "salir un poco de su monotonía", que lo conoció. Al principio le pareció igual a los otros, pero luego de un par de horas, descubrió que era un espécimen de hombre con el que jamás se había topado. Aventurero como ningún otro, salvaje, valiente, tenaz y con un ímpetu inimaginable, él era todo lo que ella alguna vez había deseado ver en alguien del otro sexo, pero que nunca había encontrado. Por esa misma razón, la pasión que aquel hombre del mar sentía por la vida, era algo que le erizaba la piel... ese gusto por el riesgo, era algo que provocaba en ella intensos anhelos de libertad. 

Fueron tales esos sentimientos de osadía, que decidió seguir viéndolo cada tanto, por  lo menos para redimir esos deseos que tenía encadenados. Como toda una Emma Bovary, su monotonía continuaba, pero cada tanto se hacía un espacio entre semana para encontrarlo, para verlo, para sentirlo. Su presencia le generaba un escape a la rutina, un indicio de que su vida podía cambiar. Solo bastaban 20 minutos una vez por semana, para sentirse bien con él, pero sobre todo con ella misma. Esos minutos podían ser en cualquier lugar y en cualquier momento, a veces eran antes del trabajo, a veces después, antes de ver a sus suegros, después de ver a sus padres, incluso, antes y después de estar con su novio. Se había vuelto un vicio para ella, tan así que no la dejaba dormir por las noches. Ese hombre despertaba en ella cosas que ningún otro hombre había hecho antes, ni siquiera su novio... ¡la hacía sentir tan viva! Pero lamentablemente sabía que esto algún día debía terminar, la relación que ella tenía con él era algo que no podía sentir con nadie más, aunque ese gustito a lo prohibido era algo que la apenaba y que al mismo tiempo, la seducía. 

Pasó un tiempo largo y, por más que ella quiso alargarlo cuanto pudo, llegó a su fin, como tanto había temido. Dio un profundo suspiro al leer la última página del libro, ya que sabía que no volvería a encontrarse con ese extraordinario y seductor personaje en sus ratos libres. Pero a pesar de sus absurdos intentos de volver a su rutina, el sentimiento que dejó aquel personaje en ella no se lo pudo sacar tan fácilmente: aquella figura se había adentrado en ella tan suave y profundamente, que logró sacar a esa mujer que alguna vez había sido, despojándola de todo eso que no era, hasta que quedó completamente desnuda frente a su vida.

Aquel héroe logró despertar sus demonios, estimuló su espíritu y encendió su ser. Ella se despidió de esos días de rutina, de su novio y de su oficina; ese personaje le había provocado volver a empezar en donde se había quedado hacía tiempo… en aquel constante, ridículo e indomable capricho de ir contra la corriente.

Mariana Salgado Alemán
Derechos reservados

Fuente de la imagen: Internet - autor desconocido.

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Comentarios (2)

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Martin 23-04-2018

excelente relato! inesperado final, muy bueno.

Adriana 21-04-2018

Muy buen relato! Esos veinte minutos también me atraparon! Tenes un potencial muy grande, adelante!! Quiero leer más de ti!! Pública más , para deleitarnos!!

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