
Posiblemente hoy todos estemos familiarizados con el concepto de sustentabilidad. Sin embargo, en los comienzos de los años sesenta, estas ideas apenas comenzaban a tomar fuerza a nivel global, en un momento de optimismo y progreso para los países desarrollados.
El papel de los organismos internacionales, parecía casi obvio a la hora de plantear estas preocupaciones en el ámbito global. Es en el año 1987 cuando el concepto de desarrollo sustentable es plasmado en el informe de las Actividades de las Naciones Unidas titulado Nuestro futuro común, también conocido con el nombre de Informe Brundtland (por el apellido de la doctora que encabezó la investigación).
Se definió el desarrollo sustentable, como "aquel que satisface las necesidades actuales, sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades".
Aquella definición se fue ampliando durante todos estos años y la preocupación por el cuidado del medio ambiente y el cambio hacia la sustentabilidad en las actividades que realizamos los seres humanos en el planeta, es algo a lo que no permaneció ajeno el mundo de la moda.
Desde los referentes en el mundo de la moda local, también se promueve el diseño sustentable. María Inés Strasser, Directora del Instituto Strasser, distinguida por su reconocida reputación regional, nos enseña acerca del Diseño Sustentable.
Hoy por hoy, cuando se habla de moda y diseño sustentable, también se habla de moda ética. Ambos conceptos van juntos en paralelo; sustentable en diseño, es algo que se está aplicando en muchas disciplinas: en arquitectura, moda, diseño industrial, alimentos, tecnología y urbanismo, entre otras.
Ejemplo de ello: la muestra que acabo de visitar hace pocos días en el Museo del Diseño de Londres (Design Museum), donde el tema era justamente éste: "Sustainable Futures ". ¿Puede el diseño hacer la diferencia? La muestra estaba compuesta por trabajos y proyectos sustentables en todas las áreas; desde lo global a lo cotidiano.
Podemos hablar de moda sustentable en cuanto al uso de materiales, trabajar con fibras naturales, evitar las fibras tratadas con químicos (que afectan en su proceso al medio ambiente), reutilizar materiales, estar atentos a las novedades textiles disponibles en mercados latinoamericanos.
Mi ejemplo favorito es París. Cuando durante la Segunda Guerra Mundial, diseñadores y estilistas a falta de materiales, suplieron las carencias con los elementos de uso cotidiano más simple: los zapatos con suela de corcho y tanza de pesca, el uso de papeles de caramelo plateado (para recubrir superficies y lograr efecto plata, bronce y dorado), trenzado de esterillas y cintas (para lograr tramas con textura).
A esta altura y con la información al alcance de la mano de todos, que tenemos gracias a internet, Uruguay puede tener una mirada diferente y explorar las posibilidades de los materiales que no contaminan, son naturales, biodegradables y en su proceso, no impliquen mano de obra o trabajo esclavo.
La llegada de la ética a la moda, seguramente es detonado por varios factores: principalmente la existencia y la denuncia del trabajo esclavo y la reacción del público frente a esta situación; donde están implicadas marcas muy mediáticas.
Asimismo, hay una conciencia global de protección al medio ambiente y campañas, que las propias marcas de moda auspician y promueven desde sus escaparates y sitios web; como la de Tiffany´s con respecto al cuidado del coral en junio de 2009, cuando anunciaba que ya no fabricaría más joyas con este material orgánico, pues afectaba el ecosistema de los océanos.
Por mi parte, sigo atentamente los informes y encuentros internacionales que publica Ethical Fashion Forum (una red de individuos, negocios y organizaciones, enfocados en la sustentabilidad hacia la sociedad y el ambiente en la industria de la moda). A través de éstos, recibo noticias de los principales temas respecto a sustentabilidad y moda ética.
Armani, es mi diseñador sustentable por excelencia, quien en la década de los noventa, hizo su propia plantación de cáñamo para fabricar jeans con este material; pues se sabe que esta fibra vegetal no precisa de repelentes químicos durante su crecimiento, pues emana un repelente natural contra las plagas que afectan las plantaciones.
Comuna Mujer 23-09-2010
Mary Ferreira 22-09-2010
Alejandra Waltes 15-09-2010
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