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La agresividad

La agresividad
Es un tema que atañe tanto a hombres, como a mujeres. Cuando se habla de agresividad, casi siempre nos imaginamos a un hombre violento; pero esto ha cambiado y hemos aceptado que hay hombres violentos y mujeres violentas.

Los que forman parte del entorno de esta persona, se ven sumamente afectados. Este tipo de conducta (agresiva), muchas veces determina la interrupción de una relación de pareja.

Las personas agresivas, sobre-reaccionan frente a distintas situaciones; ya que aunque parecen muy seguras, se sienten vulnerables, inseguras y actúan así para protegerse de esa amenaza.

Primer ejemplo

Una persona que es insegura con respecto su pareja, tiene miedo de ser engañada. Cuando su pareja le dice que va a salir, la denigra, diciendo que en verdad lo que va a hacer es otra cosa y por ende ésta decide no salir, para evitar una discusión desagradable.

¿Qué ha aprendido la persona agresiva? Que si grita y asusta, logrará que su pareja no salga. El agresor obtuvo una recompensa de “falso poder”
Sin darnos cuenta, entramos así en un círculo vicioso.

Es probable, que ciertas actividades que no tendrían por qué esconderse, se empiecen a ocultar a la pareja y aparezcan pensamientos como este: “si le digo, va a reaccionar mal”.

Segundo Ejemplo

Los hijos, mienten... dicen que les fue bien en el colegio, para evitar un castigo violento.

De esta forma, los padres van perdiendo el diálogo con los hijos. Éstos se tornan miedosos de ciertas situaciones; por ende, temerosos y vulnerables de personas que representen figuras de autoridad o toman como modelo al agresor, volviéndose ellos mismos agresores de otros niños - el día de mañana - agresores de sus padres, parejas y/o hijos.

Tenga en cuenta que con agresividad, no logrará cambiar aquello con lo que usted no está de acuerdo.

Además, usted se convertirá en un estímulo aversivo para quien recibe la agresión.

¿Qué quiere decir eso? Que a la larga, las personas tratarán de evitarlo... estar lo más lejos posible para no sufrir agresiones.
Mentiras, miedo, insultos, golpes. Nadie quiere vivir así, por eso se irán alejando cada vez más.

Una regla de oro: si quiere lograr algo de una persona, pareja, hijos, compañeros de trabajo, etc., fomente aquello que le guste. Premie lo bueno, recompense aquellas conductas que Sí le gustan; más bien, aquellas que se van aproximando a la conducta, para así llegar a la conducta esperada.

Las cosas que se hacen con gusto y no por obligación, perdurarán en el tiempo. Las otras que se hacen por evitar una agresión o porque fueron agredidos, solo estarán presentes mientras esté presente el  agresor y generan mucho resentimiento.

¿Qué debe hacerse?

En primer lugar, aceptar su problema; observar como su comportamiento le genera todo tipo dificultades, a nivel interpersonal.
 
Otra regla de oro: no justifique la agresión en el comportamiento de la otra persona. Justificar la agresión en el comportamiento del otro, nos autoriza a encolerizarnos por todo, hasta por pequeñeces.

Vale aclarar que si usted tuviera razón en estar enojado, como en el caso de una infidelidad, eso no lo autoriza a castigar a su pareja con golpes u otras reacciones similares. Tome una decisión más sabia: aléjese.

¿Qué logrará con la agresividad?

¿Revertir la situación? ¡No!

¿Sentirse mejor? No, porque usted actuó mal. Dos cosas mal, no harán una buena.

No espere a llegar a una situación límite, para trabajar su problema de agresividad; elija el camino de la profilaxis, prevenga, ahora que puede. No se permita llegar a una situación extrema.

En la próxima entrega, le daremos las estrategias para contralor su enojo.


Viviana Vaisenberg

Terapeuta del Comportamiento
Consultorio: 2710.25.01
Página Web: www.hacerterapiaonline.com  

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