Esta idea salta a luz a mediados del 2016, de la mano de la escritora y socióloga Israelí Orna Donath, con su libro "Madres arrepentidas".
¿Es acaso esto posible? Sí. ¿Se puede amar a estos hijos y aún estar arrepentidas? Sí.
He escuchado, leído y hablado con pacientes al respecto, por lo cual me gustaría aclarar que arrepentirse no es odiar.
Hablar y reconocer que esto le pasa a algunas mujeres, es abrir la puerta hacia un tema tabú, como el hecho de reconocer que si se pudiera retroceder en el tiempo, tal vez algunas mujeres hubieran decidido no ser madres. Es una realidad que choca, moviliza y habilita a ser una sociedad más abierta y respetuosa de los otros y sus decisiones.
Somos seres humanos, que vamos cambiando de parecer, de manera de pensar y de manejarnos. Arrepentirse no tiene nada que ver con odiar. No es desear mal... puede ser algo simple, aunque a algunas mujeres, sobre todo por prejuicios, les cueste aceptar que, por más que algunas madres velen por sus hijos, los cuiden, los amen, les gustaba más su vida antes de tenerlos y están arrepentidas de haberse embarcado en esta aventura de tener un hijo.
Lo primero es aprender a no juzgar a los demás, para luego tampoco ser juzgados. Respetar para que nos respeten. Como personas humanas, sabemos que tenemos derecho a equivocarnos y a tomar a veces decisiones erróneas. De todas maneras, somos responsables de las decisiones que tomamos. Por eso hay madres ejemplares, que también pueden tener este sentimiento. Como también hay madres que piensan que la maternidad es lo mejor que les pasó en la vida y no son ejemplares.