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Tengo un problema

Tengo un problema
Aunque solemos agobiarnos, no ver el final y pensar que siempre vamos a estar así, debemos saber que todos tenemos problemas. Algunos son más graves, otros menos… algunos se solucionan en poco tiempo y otros tardan más… pero lo que está claro es que, como dice el dicho “no hay mal que dure cien años”. Partiendo de esa base, y con el optimismo y la vitalidad por bandera, vamos a repasar algunas actitudes que nos pueden ayudar a encarar un problema y también, a solucionarlo.

La actitud es lo más importante, cuando nos enfrentamos a un problema. Es eso mismo lo que hace que podamos recomponernos más fácilmente de este problema o que, por el contrario, nos hundamos en él.  Eso sí, de poco (o nada) nos sirve esa actitud, si no detectamos que tenemos un problema o mucho peor, si lo detectamos pero no queremos solucionarlo. El primer paso, es querer salir de esa situación que nos agobia y que nos hace sentir tan mal.
Una vez que hemos detectado que tenemos el problema, hay que intentar llegar a las causas que lo originan, porque así será mucho más fácil dar con la solución. 

Por otro lado, no dudes en pedir ayuda. Nos empeñamos en querer solucionar todo por nosotros mismos, pero esto no siempre es posible; por eso, ahí están las personas que más queremos y que más nos quieren, para ayudarnos. Tenemos que desechar la idea de que seremos una carga para ellos o que no los queremos molestar o preocupar, y cambiarla por el pensamiento de que si ellos estuvieran en nuestro lugar, a nosotros nos gustaría poder servirles de ayuda. 

La comunicación, por tanto, es otro punto a seguir. Además, suele ocurrir que justamente al compartir eso que tanto nos angustia, al “echarlo fuera” y comunicarlo, nos damos cuenta que en realidad tampoco es tan grave como lo veíamos.

Para concluir, no dudes en consultar a un especialista. El te sabrá ayudar de la manera que necesitas; además, es mucho más corriente de lo que pensamos, que las personas recurran a psicólogos y profesionales en estos casos. Si nos duele un brazo, una pierna o la cadera, ¿qué hacemos? Ir al médico, ¿verdad? Pues cuando tenemos estos problemas, también hay un médico al que podemos acudir, así que ¡no lo dudes!

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