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Tiempo de acompañamiento

Tiempo de acompañamiento
- “He aquí mi secreto, que no puede ser más simple - dijo el Zorro al Principito -: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.
- Lo esencial es invisible para los ojos... - repitió el Principito para acordarse.
- Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
- Es el tiempo que yo he perdido con ella... - repitió el Principito para recordarlo.
- Los hombres han olvidado esta verdad - dijo el Zorro -, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...
- Yo soy responsable de mi rosa... - repitió el Principito a fin de recordarlo.”
(Diálogo entre el Principito y su amigo el Zorro, tomado de “El Principito”, de Antoine de Saint Exupéry).


Iniciamos el nuevo año, llenos de propósitos a realizar. Enero y febrero son los meses de vacaciones escolares, por tanto es la época en que muchas familias viven los dilemas de compaginar y resolver las actividades de los niños en casa, el trabajo, la flexibilidad de horarios y el tiempo de disfrute conjunto.

Para algunos padres, las vacaciones son sinónimo de ocupación del tiempo en actividades para "los peques". Así, involucrarlos en campamentos, cursos u otros quehaceres, van a compensar el tiempo de la escuela, manteniendo el mismo ritmo y sus aprendizajes. En otros casos, cuando no hay dinero para plantearse esas opciones, las posibilidades quedan limitadas a las responsabilidades del orden dentro del hogar, donde las distracciones son la TV, los video-juegos, internet y las salidas los fines de semana, entre otras alternativas.
 
Hace poco retomaba la lectura de “El Principito” de Antoine de St. Exupéry y quedé absorta ante el siguiente diálogo del Principito y su amigo el Zorro:
 
“- Los ritos son necesarios...
- ¿Qué es un rito? - inquirió el Principito.
- Es también algo demasiado olvidado - dijo el Zorro -. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos, en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.”
 


Este párrafo tan sencillo y profundo, nos plantea algo que a los adultos nos toca considerar: la desconexión de las rutinas cuando vivimos en el período de las vacaciones.

Si queremos beneficiar y ayudar a compaginar placer y creatividad en nuestros hijos, nos toca asumir y proyectar la desconexión de las rutinas de la escuela y sus horarios, para que ellos aprendan a discernir entre lo que no se parece a todos los días y apreciar que llegó el tiempo de vacaciones… y eso significa disponernos a vivir días maravillosos, por sencillos e inactivos que parezcan.  
 
La asimilación de este sentimiento nos implica, como padres, tener que respetar ese espacio de ocio, de descanso con flexibilidad, ayudando a transformarlo en especial, espontáneo, de ilusiones, con curiosidad, sentido del humor, que favorezca la autonomía de los niños... el “¿qué te gustaría hacer hoy?”, potenciando el diálogo, el acuerdo hacia las actividades posibles a realizar.

Ventajosamente para nosotros los adultos, aunque no sea tan evidente, los niños poseen una gran capacidad imaginativa y gracias a ello, cada evento nuevo, por sencillo que parezca, es una aventura que les produce gran placer y que luego va a formar parte de sus recuerdos memorables de infancia.
 

En ocasiones, los adultos solemos creer que los niños requieren tenerlo todo para pasar unas vacaciones increíbles: una casa grande con piscina, casa en la playa o al pie del lago, pasear en bote, irse de viaje a otros lugares, tener el juguete de última generación, para poder divertirse más. Sin embargo no en todos los casos eso se cumple y nos equivocamos.
 
En muchas ocasiones, basta con un poco de imaginación, por parte de nosotros los adultos, de nuestro tiempo y espacios físicos, aunque éstos puedan ser reducidos, para hacer vivir a los niños experiencias inolvidables que permanecen en el tiempo. Por ejemplo, trasladarlos imaginariamente a otros sitios, narrándoles historias mientras ellos escuchan a ojos cerrados o las dramatizamos, realizando una función de títeres fabricados por ellos... un día de campo en el jardín-patio de nuestra casa o en el dormitorio, que transformamos en camping junto a los primos o amigos. Y si se trata de salidas dentro de la ciudad, descubrir junto a ellos, los edificios y museos que albergan la historia, exhibiciones artísticas gratuitas, parques al aire libre.

En fin, solo unas cuantas ideas para enmarcar lo sencillo y divertido que puede ser involucrarnos con "los peques" en las distracciones, las fantasías y momentos ensoñadores llenos de animación y alegría… donde "lo esencial es invisible para los ojos", como dice el Principito... donde lo que hace a tu rosa más importante, es el tiempo que le has dedicado... y nos toca recordar siempre a los adultos, que somos los responsables de lo que estamos "domesticando".
 
 
Guadalupe Orellana


“Ecuatoriana, Psicóloga Educacional de profesión, esposa, madre y abuela. He tenido la oportunidad de desarrollarme en distintas culturas: Francia, EE.UU., Bolivia, Perú, Ecuador y ahora, Chile. Me siento muy contenta de vivir en Chile. Sobreviví el terremoto del 27/02, a los pocos meses de haber llegado y percibí la vulnerabilidad humana frente a la madre natura. Eso me ha permitido sentirme un miembro más, apegado y solidario, de la comunidad chilena."


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Comentarios (2)

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Comuna Mujer 16-01-2014

Muchas gracias Alicia, por comentar. Nos alegra mucho que te haya gustado la nota. Un beso grande para ti.

alicia 16-01-2014

Muy buen articulo, sobre todo para las que tenemos niños. Saludos!!!!!

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