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Vivir o sobrevivir a tu pareja: cuando nos resignamos a cómo es el otro

Vivir o sobrevivir a tu pareja: cuando nos resignamos a cómo es el otro
A veces llegan a consulta, estos casos donde las parejas no saben por qué siguen casadas o conviviendo... y es más una especie de resignación que otra cosa, el seguir al lado del otro.

Hay algunos motivos que se repiten en estos casos, sin querer generalizar, porque cada caso es particular siempre; pero sí es posible al menos, dar una idea de cuáles son los más frecuentes.

1) Miedo a quedarse solos


Muchas veces se han acostumbrado a estar con una persona y temen que al dejar la pareja, pueda pasar que no encuentren a nadie adecuado. En esto entran a su vez otras variables; por ejemplo, si tienen hijos, piensan que puede ser un elemento que les dificulte tener pareja otra vez... o que sería complicada la convivencia con los hijos y otra persona...  

Siempre hablamos que la soledad, no pasa necesariamente por no estar acompañados; a veces se está solo aún estando con gente, porque es un sentimiento de soledad peor, cuando no se siente la compañía de la otra persona: está pero es como si no estuviera. Pero esto, tampoco es un buen motivo como para que uno se quede en un lugar que no se sienta feliz. 

2) La culpa


A veces no se sienten felices con la persona con quien están, pero no se animan a dejarla porque les da pena o culpa.

Este motivo es muy complicado, porque en verdad terminan siendo egoístas: no le dan la oportunidad a la otra persona, de rehacer su vida con alguien que pueda quererle de la forma que ya su pareja no lo hace.

Muchas veces sienten que la otra persona está enamorada aún y les da mucha pena lastimarla si la dejan; pero en verdad, es peor el desamor que la otra persona siente. Es preferible abandonar ese barco y no seguir alimentando algo que no tiene vuelta atrás. 

3) Miedo a arrepentirse


Otras veces, tienen miedo a arrepentirse porque pueden extrañar cuando hace mucho tiempo que están juntos: es lógico extrañar, pero esto no se debe confundir con el amor.

Piensan en el tiempo invertido juntos... que es una pena tirar todo por la borda. También sería muy poco realista, pensar que ya no se quiere a la otra persona, porque no sienten lo mismo que el primer día: hay que tratar de darse cuenta, si lo que tienen es acostumbramiento o si aún tienen un sentimiento por su pareja... y a partir de ahí, ver qué quieren hacer y si piensan que se puede recomponer la relación, porque hay sentimiento de por medio... entonces ¡manos a la obra! Si no, es mejor tratar de empezar a hacerse a la idea de tomar otro camino.

El acostumbramiento es como una armonía tediosa, que cada vez más puede conducir al hastío.

4) Esperanza que cambie


Otras veces, sucede que no les gusta la forma de ser de su pareja y piensan que va a cambiar con el tiempo. Esto no es probable que suceda: es una esperanza que mantiene la persona y se aferra a ella, pero no es real. 

Hay que vivir la realidad... esto implica que si esa persona tiene una forma de ser que no te hace feliz, es preferible no seguir adelante con expectativas falsas... enfrentar la idea que es mejor no estar juntos y darse la chance de conocer a alguien más. 

5) Cosas que comparten


Muchas veces, el pensar en todas las cosas adquiridas (desde la casa y el auto, hasta las mascotas), hace que pensar en separarse se haga cuesta arriba.

Las cosas materiales se reparten y no van a compensar, el vacío emocional de estar con alguien que no se quiere. Es bueno negociar esto y tratar que lo material, no sea un impedimento.

6) Los hijos


Muchas veces las personas no son felices, pero se quedan al lado de su pareja por los hijos. Piensan que les están haciendo un favor.

En estos casos, hay que ver si realmente es así o no. Si el modelo que le están trasmitiendo a sus hijos, es un modelo donde lo que prima como pareja es la frialdad emocional o las peleas, entonces es preferible separarse.

Hay que ser conscientes, que los hijos toman los modelos de relacionamiento de sus padres como aprendizaje. Es preferible una separación en buenos términos, que una pelea cotidiana donde ellos absorben esa agresividad y la sufren. Ese modelo de pareja pueden repetirlo a futuro.

7) La edad


En ocasiones ya no son jóvenes y les parece que a esa altura de la vida, hacer un cambio no es una buena idea... que los años venideros, van a ser complicados para estar solos en caso que no rehagan su vida...

En estos casos, siempre comento que he visto gente que comienza a vivir cuando enviuda... y parece que renacieran. Por supuesto es preferible no tener que esperar esta situación, sino que sea algo que la persona pueda decidir a cualquier edad. 

Cuando una relación empieza a padecerse en vez de ser disfrutada, entonces no hay excusas para seguir en ella. Puede haber miedo al cambio, a varias cosas... pero estar en el lugar donde ya sabe que se está mal, es no darse la chance de mejorar: es resignarse a que la vida vaya a ser eso. 

Ninguna de estas razones debe confundirse con las crisis de pareja que la gran mayoría de las personas puede tener... son situaciones diferentes. Las parejas pueden tener altos y bajos, problemas para enfrentar y afrontar discusiones, etapas difíciles. Pero cuando lo que puede ser una crisis pasa a ser el diario vivir en años, entonces estamos frente a otra cosa.  

Crisis implica una situación con un tiempo acotado, con motivos que luego se resuelven. El vivir sin resolverlos y sin perspectiva real de hacerlo, así como con la falta de sentimiento, es algo que tiene que llevar a pensar en rever si realmente vale la pena el sacrificio... rever esa ecuación “costo - beneficio”, donde estarán evaluando su presente. 


Ps. Silvia Cardozo 
Terapeuta Cognitivo Conductual
Email: ensil@adinet.com.uy

Comentarios (1)

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Elena 06-03-2017

es tal cual...punto por punto... pero como cuesta!!!

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