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Cómo convivir con una persona con Depresión

Cómo convivir con una persona con Depresión
Antes que nada, hay que saber diferenciar lo que es una persona con Depresión y una que está viviendo una situación de angustia puntual. La Depresión es una enfermedad, que afecta al individuo en su totalidad y tiene un componente psicológico y otro orgánico. No es algo que se pueda superar con fuerza de voluntad simplemente. Ni tampoco se debe confundir con un duelo.

Generalmente el conjunto de síntomas son:

a)
tristeza (muchas veces sin motivo aparente); a veces esa tristeza se enmascara con agresividad e irritabilidad,
b) pérdida de capacidad para sentir placer (anhedonia),
c) falta de energía: la persona siente como si le hubieran “sacado las pilas”,
d) disminución de las funciones cognitivas (memoria, concentración, atención, etc.),
e) cambios en el sueño y en el apetito (por tanto, también en el peso),
f) ideas de culpa, desvalorización y en muchas ocasiones, ideas de muerte.

En primer lugar, la persona con Depresión tiene que ser tratada por un profesional; no puede no tratarse una Depresión, porque si no, empeora con el tiempo. Siempre que tomamos a tiempo un episodio, es más rápido salir de él.

En la Depresión, hay un cambio en los neurotransmisores a nivel cerebral, que tiene que ser compensado con medicación; y un cambio en las funciones cognitivas, en la forma en que esa persona procesa la información proveniente del medio, que debe ser corregido con terapia.

Uno de los errores que la persona comete, es el llamado “filtraje”. El individuo con Depresión sólo atiende selectivamente a los acontecimientos negativos, sin percibir el resto de los positivos, que pueden estar también en una determinada situación. En base a estos elementos, evalúa negativamente toda la situación.

Por ejemplo, se va un fin de semana para afuera con su familia y hay un clima ideal: van a la playa, salen, reciben visitas, etc.; pero cuando vuelven, pinchan en la carretera y tienen que perder media hora en cambiar el neumático. Entonces, cuando le preguntamos cómo le fue el fin de semana, contesta que les fue horrible... que cuando volvían les pasó eso “terrible” con el auto. Se centra únicamente en el aspecto negativo, lo magnifica y evalúa toda la situación en base a ese hecho puntual, sin ver las demás variables. Este es un ejemplo de cómo viven las situaciones que se les presentan. La misma persona cuando no está bajo un episodio depresivo, puede ser mucho más objetiva y sacar sus esquemas más adaptativos, para interpretar la realidad.

Esto es algo importante a tener en cuenta, porque muchas veces la familia se molesta mucho con la persona depresiva porque no quiere salir, ni levantarse de la cama, o comer, etc. Discuten mucho sobre la forma en que se comporta y la desmotivación que tiene o lo negativo que está. Y eso no suma en forma positiva al estado del paciente, ni a la propia familia.

Mientras la persona está en el episodio, hay que tratar de motivarla, pero no obligarla ni presionarla. Mostrarle que hay otra forma de ver las mismas cosas, sin reprocharle que no pueda hacerlo sola. Tampoco caer en el extremo opuesto de reforzar la conducta depresiva.

Si la persona está en sus días malos y va a venir alguien a visitarle, trataremos que se levante y esté lo más presentable posible. A veces la interacción con otra persona, puede ayudar a levantar el ánimo. Luego, el propio "feedback" de su conducta activa, le va a traer un mejor concepto de sí misma en esa situación. Sería un error que lo recibiera en la cama acostada o no lo recibiera.

Si hay un festejo y la persona no quiere ir, trataremos de decirle cuánto nos gustaría que hiciera ese esfuerzo para ir; pero si la persona nos dice que no puede, que se quiere quedar, no la castigaremos con un reproche. Es mejor dejar que se quede e ir sin la persona.

Trataremos de promover la conducta activa siempre, ya que ayuda a salir antes del episodio, pero sin caer en la presión de la obligación hacia la persona con depresión: le mostraremos las ventajas, le diremos que valoramos su esfuerzo; pero la última palabra, es la de la persona que lo padece.

Tampoco tenemos que cambiar nuestra vida: si tenemos una fiesta y queremos ir, debemos ir igual aunque no nos acompañe. De otra forma, estaremos limitando nuestra vida también y se lo cobraremos luego en reproches o mal humor. Debemos saber que es un estado que puede repetirse muchas veces y que por tanto, no podemos hacer que nuestra vida gire en torno a esto; si no, llegará un momento en que no se tendrá vida propia o estaremos a disgusto con ella.

Para poder convivir con alguien que tiene este tipo de trastorno, se requiere mucha paciencia, mucho conocimiento de la patología y sobre todo, tener actividades propias, además de las que se pueden hacer con la pareja. Tratar que su vida se limite sólo en aquellas cosas que son inevitables.

Saber separar la vida en pareja de la vida propia y no hacerla girar en torno a este problema, es fundamental. Esto no es una postura egoísta, ni mucho menos: es una conducta de autoprotección y que a su vez, hace que la persona pueda seguir apoyando en forma sana a su pareja.

Cuando esto no sucede y se vive la depresión de la pareja como propia (se vive pendiente de la pareja sin hacer nada más), las consecuencias no son favorables, ya que la persona que vive con alguien depresivo, termina convirtiendo su vida en una copia del ánimo del otro ser, y teniendo la posibilidad de ser feliz, no lo es. De esta forma, terminan siendo dos problemas... o de lo contrario, la persona termina cansándose y abandonándole.

Por eso es que siempre para ayudar a alguien, tenemos que empezar por estar bien nosotros mismos. Si no, es imposible hacerlo, ya que pasan a ser dos problemas, en lugar de uno.

Tampoco las personas con Depresión, están en forma permanente así: son episodios de duración variable, por tanto cuando la persona vuelve a su estado normal, la vida vuelve a ser como antes. En esa etapa es donde hay que apuntar a la prevención: que tenga actividades placenteras que sirvan para bajar el stress. Si es posible realizar actividades físicas, tratar de hacerlas, ya que el ejercicio físico es un antidepresivo natural, por las endorfinas que genera.

Además, hay que mantener un círculo social activo: que la persona tenga actividades recreativas además de las obligatorias.

También, es muy importante mantener los controles profesionales y respetar la medicación cuando la tiene indicada. Saber que la medicación antidepresiva no se deja cuando se siente mejor, ya que demora en hacer efecto más de dos semanas luego de estar tomándola y recién después del tiempo que considera adecuado el psiquiatra (según la evolución del paciente), es que se puede ir dejando. Pero nunca por cuenta propia, ya que se debe ir reduciéndola de a poco e ir viendo cómo reacciona la persona.

La Depresión es una enfermedad mental como cualquier otra: el problema es que quienes no la padecen, pueden confundirla con tristeza por alguna situación puntual y allí es donde se cometen los errores.

Además, es una enfermedad con riesgo de suicidio. Por lo cual no es algo menor que se pueda dejar pasar. Tratada a tiempo y respetando las indicaciones profesionales, se puede vivir con mucho mejor calidad de vida, ya que reduce significativamente la cantidad y duración de los episodios.


Ps. Silvia Cardozo
ensil@adinet.com.uy
Terapeuta Cognitivo-Conductual
Técnico en Sexología Clínica
Integrante, Coordinadora y Docente de Suatec (Soc. Uruguaya de Análisis y Terapia del Comportamiento)
Teléfono del consultorio: 2 707 90 27


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Comentarios (6)

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Comuna Mujer 04-08-2013

Muchas gracias Nancy, por tu comentario. Lo valoramos mucho y esperamos que toda esta situación, ya sea solo un recuerdo en tu vida. Te mandamos un gran abrazo y agradecemos nuevamente tu aporte.

Nancy 02-08-2013

Hola! Muy buena nota. Les cuento que hace unos años empecé con todos los síntomas antes mencionados: agresividad primero, luego angustia total, pérdida de la concetración, etc. Tuve una situación de estres importante y luego las consecuencias. Me traté inmediatamente y estuve 6 meses medicada.

Comuna Mujer 04-07-2013

Gracias, Isabel! Nos alegra saber que te gustó la nota. Un beso y gracias por comentar.

ISABEL 04-07-2013

Este artículo detalla a la perfección los sintomas no solo del paciente, sino que también los de su entorno, haciendo comprender mucho más sencillamente la enfermedad.

Comuna Mujer 02-06-2013

Hugo, agradecemos mucho tu comentario. Te podemos recomendar tres notas que tenemos en nuestro sitio, a propósito de este tema. Te dejamos los links, para que las lean: http://comunamujer.com/depresion-en-la-mujer/contenido/1459/ - http://comunamujer.com/situaciones-que-conllevan-a-la-depresion/contenido/1450/ - http://comunamujer.com/depresion-epidemia-silenciosa/contenido/43/ Además, tenemos otra sobre la bipolaridad: http://comunamujer.com/que-es-el-trastorno-bipolar/contenido/1575/ Esperamos les sean de utilidad. Recuerden que en caso de duda, pueden contactar a la psicóloga. Su contacto está debajo de la nota. Te mandamos muchos cariños y esperamos que la situación vaya mejorando.

Hugo Valenzuela G. 29-05-2013

Muy interesante el articulo. Mi mujer sufre de Depresión Bipolar (según el médico siquiatra tratante), pero lo que leo en este artículo, nunca ha sido tema de análisis o conversación, en las largas terapias que nos ha tocado realizar. Si tienen material complementario, nos sería muy útil.

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