Estar en armonía contigo mismo se reflejará externamente.
Tómate, al menos, unos cinco minutos para meditar cada día. Practica el silencio, respira hondo varias veces y exhala hasta que sientas relajación en todo tu cuerpo. Muchas personas que realizan esta actividad diariamente, sienten que son capaces de abstraerse del mundo para conciliar la paz que tanto necesitan.
Para concluir, retomemos la ilustrada palabra del maestro Gandhi: “Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total, es una victoria completa”. Recuerda que toda práctica que implique una evolución de consciencia, será alimento para el alma.
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