
Hoy en día, en este mundo que le rinde culto a los cuerpos extremadamente delgados, el hecho de tener una talla “normal” y pretender comprarse una prenda, parece casi una misión imposible.
¿Cuántas veces has notado que al entrar a una tienda y pedir una talla L del modelo que te gusta, te miran con compasión, como si te aquejara la más cruel de las enfermedades?
Y ¿cuántas veces te ocurrió si luego que te consiguieran esa talla deseada (como si hubieras pedido la rareza más grande del universo), notaste que la misma no se asemeja a lo que es un L en realidad, sino que es un S o a duras penas un M?
En este mundo en donde todo está “franjeado” para los cuerpos esqueléticos, te regalamos unos tips para estar siempre espectacular. Especialmente dedicados para esas chicas de tallas “comunes” (pero que las hacen sentir XXXXXXL) o las que tienen unos kilitos demás.
Esperamos que con ellos, todas se sientan seguras y sobre todo, únicas a la hora de transitar por el mundo.
Recuerda:
Nunca olvides que los claros acentúan y los oscuros, disimulan. Por ejemplo, si tienes mucho busto, usa pantalones color camel y un twin set o túnica negra o café oscuro y a la inversa, si tu problema son las piernas. Evita usar colores claros en las zonas que quieres disimular.
Recuerda que el color negro es tu mejor amigo, pero no por ello tengas un guardarropa como si estuvieras de luto de por vida: lucir siempre ropa oscura te desmejora.
El verde, el gris, el beige, el turquesa, el azul, junto con el rojo, le van bien a casi todo el mundo. Solo debes descubrir qué tonalidades de los mismos te sientan mejor. El secreto para lucir estos colores, es usarlos en telas lisas y si te animas, stretch. Aunque pienses que se te verán los “rollitos”, esta tela estiliza tu figura siempre que la prenda sea de la talla correcta.
Definitivamente no te favorecen. Busca pantalones medianamente amplios, pero en telas más ligeras.
Si eres más bien baja, es mejor usar pantalones rectos; si eres alta, puedes darte el lujo de usarlos un poco más acampanados en la parte de abajo.
Recuerda siempre usar pantalones que delineen tu cintura y que distraigan la mirada de tu abdomen. Lo mejor es usarlos más angostos en la cintura y caderas y que luego, se abran desde esa zona hasta abajo. Eso equilibrará tu figura.
Evita los aros largos.
Todas sabemos que la ropa interior de “la abuelita” es muy cómoda, sobre todo en “esos días”. Pero lo único que hace es achatar la forma del trasero. Busca ropa interior con buen calce: un calzón que te ajuste la barriga y no se incruste en las caderas, es esencial a la hora de vestirte.
También, ten en cuenta usar sostenes que contengan y no que aumenten el tamaño de tu busto.
Si quieres sacar los ojos de tu parte superior, lleva unos zapatos llamativos. Si quieres que no te miren las caderas, usa un collar brillante o una bonita cartera. Lo importante es resaltar tus “fortalezas” y desviar la atención de tus “debilidades”.
El disimular “esos kilitos” y de paso lucir guapísima, es posible si sabes elegir la combinación adecuada.
Siempre siéntete segura de ti misma para que tu belleza resalte. La inseguridad hace que seas “invisible” a los ojos de los demás. ¿Cómo se van a fijar en ti, si tienes tu autoestima baja?
Por eso, nunca dejes que te bajen los ánimos, ni permitas que las críticas te hagan daño. No te dejes influenciar por tu círculo social; que a veces, en lugar de ayudar, perjudica.
No trates de imitar a los demás ni cambies tu forma de ser por nadie; hazlo por ti y solo para ti. Sé fiel a tu estilo… ¡sé tú misma!
Laura Porcile
Comuna Mujer Chile
Comuna Mujer Chile 12-07-2010
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