Si estás teniendo un mal día o no te sientes bien, intenta no pagarlo con tu pareja: eres libre de pedir espacio y tiempo. Por supuesto que todos necesitamos espacio para nosotros, pero tu pareja se sentirá valorada si se lo dices: entenderá que cuentas con ella y se retirará. Si guardas silencio y esperas que lea tu mente, puede ver que lo estás pasando mal y sentirse impotente, por pensar que esperas que haga algo más de lo que hace para ayudarte.
Todos tenemos días en los que no somos especialmente comunicativos. Me refiero a esos días que tenemos la sensación de que podríamos aburrir a una marmota. Bien, nadie dice que tengas que hablar: puedes compartir tiempo con tu pareja, sin palabras. Una película o practicar un juego que requiera movimiento, hará que no tengas esa sensación de silencio incómodo, por lo que no tendrás que terminar con él/ella usando palabras.
De esta forma, tu pareja sabrá que no te sientes mal por su culpa, sino por otras personas; y a la vez, le recuerdas lo mucho que la/lo quieres y amas.
Pequeños gestos y formas para que tu pareja se sienta amado/a y querido/a, de manera que no se permita que ese amor se destruya, pudiendo llegar a extremos inevitables y, como consecuencia, problemas, arrepentimientos, remordimientos e incluso depresión por la pérdida de ser amado… “más vale prevenir que curar”.
¿Eres feliz a su lado? ¡Demuéstraselo todos los días!
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