Inicio Contacto Suscribirse

Seguinos en:

Home / Familia y Hogar / Adaptación del niño al centro educativo

Adaptación del niño al centro educativo

Adaptación del niño al centro educativo
La adaptación escolar es un tema que a algunos padres los preocupa mucho. Los niños no tienen los mismos recursos que los adultos para adaptarse a nuevas situaciones, sin embargo tampoco tienen experiencias previas negativas respecto a la primera vez que se van a adaptar a un jardín o al colegio

Aquí es donde va a influir mucho la forma de ser de cada niño, que hará que le cueste más o menos dicha adaptación y las pautas previas a otras adaptaciones por ejemplo, cómo se adaptó cuando lo cuidaron otras personas que no fueran sus padres, cómo se dio la interacción con otros niños, o en ambientes nuevos que fue conociendo, etc.

En general si el chico logró adaptarse en esas situaciones, podrá ser de mejor pronóstico que pueda adaptarse luego al jardín y/o al colegio. 

Recomendaciones generales

No es aconsejable que la adaptación sea brusca, sino que lo ideal es que sea paulatina. Esto quiere decir que primero vaya poco tiempo con sus padres al nuevo lugar y de a poco, empiece a aumentar los tiempos, para más tarde ir sin sus padres (especialmente en el jardín). Esto, los jardines y colegios en general lo tienen ya planificado , aunque puede requerir diferencias particulares. Y también es cierto, que la elección del lugar debe ser acorde a lo que pensamos que puede ser mejor para nuestro hijo

A su vez, tratar de que esta adaptación no le coincida con otras adaptaciones de su vida. Muchas veces complica la adaptación el hecho de que haya nacido un hermanito y ahí lo dejen en el jardín, lo que hace que el niño pueda sentir que "se lo sacan de encima" para que sus padres puedan estar con su hermano... o que sus padres se hayan separado recién  y el comienza el jardín, lo que puede sentir como un castigo. Por tanto, la actitud con que lo dejamos en el jardín, influye mucho. A veces los mismos padres somos los inseguros y le trasmitimos eso a nuestros hijos, en vez de darles confianza. 

El tema de la seguridad es muy importante: tenemos que asegurarles que siempre los vamos a ir a buscar y por esto, hay que reparar en no llegar tarde a la hora de la salida... de esta forma, no les generaremos ansiedades innecesarias. 

Tratar de motivarlo respecto a este cambio  - sin exagerar- (para no generar expectativas que no se van a dar) pero sí haciendo comentarios positivos sobre él.  

Generar vínculos de amistad con compañeros, si vemos que disfruta en particular la compañía de alguno de ellos... así irá más contento y además, coordinar con la familia de su amigo, para invitarlo a jugar a casa.

Si necesita llevar algún juguete suyo de apego, dejarlo que lo lleve si él quiere y si se le es permitido. 

Enseñarle a compartir. Si en la clase o grupo se hace un día de merienda compartida donde uno lleva para todos, porque es una forma de agasajo a los compañeros, que luego también lo va a recibir él. Es importante ponerle entusiasmo a ese día. 

Una vez que el niño se ha adaptado, no hacer despedidas largas que puedan dar lugar a dramatismos, sino despedirlo naturalmente. 

Estar coordinados con los educadores según la etapa en que esté el niño, para ayudarlo a su proceso natural de crecimiento y adaptación. Por ejemplo si está dejando los pañales o chupete, que se haga en ambos lados. 

Todo tipo de dudas sobre las rutinas que tengan, hablarlas siempre, así entenderemos mejor cuáles pueden ser sus posibles dificultades para ayudarlo si es necesario o si no, para poder comentar sobre ellas con el chico. 

Que las idas al jardín no sean apresuradas, a las corridas: es preferible levantarse un rato antes y hacer todo con calma, así como establecer horarios de descanso y que se cumplan. Esto ayuda mucho a que los chicos se ordenen, no vayan cansados o mal dormidos. 

Si el proceso es dificultoso

Cuando empiezan a haber dificultades a pesar de todo esto, entonces ver en particular dónde puede estar la falla en el proceso de adaptación: si hay demasiado apego con los padres o cuidadores, o algún problema emocional en el chico que se nos está pasando por alto.

No se puede especificar una causa única por la cual un niño desarrolla dificultades de adaptación, mientras los demás se sobreponen a ellas prácticamente de inmediato

Por lo general, los niños que tienen más dificultades de adaptación a la escuela, son los que tienen algún tipo de dificultad propia, ya sea social, comunicativa o de aprendizaje. También ser conscientes que cada niño es diferente y pueden tener tiempos diferentes; pero cuando hablamos de dificultades, es porque ya hemos tenido en cuenta todos estos factores anteriores. 

En caso que surja esta dificultad, hablar con las maestras para ver su opinión y luego consultar con los profesionales adecuados para su ayuda, por las dudas que haya algún diagnóstico o situación particular que lo esté dificultando. Pero siempre, el principal apoyo debe ser de su familia


Ps. Silvia Cardozo
Terapeuta Cognitivo Conductual
Email: ensil@adinet.com.uy

Contenido relacionado

Familia y Hogar

Cómo manejar los celos ante la llegada del hermano

Cuando la pareja decide tener otro hijo, se movilizan muchos afectos en toda la familia. El principal tema está en que los tiempos y la atención, ya no pueden ser nunca los mismos, ya que hay que empezar a dividirlos y el niño puede pensar, equivocadamente, que perdió parte del amor de sus padres.

Calidad de Vida

Educar en el sentir: la alfabetización emocional en el ámbito escolar

Abordar la “alfabetización emocional”, es entender al niño como un sujeto integral. La alfabetización emocional potencia el Coeficiente Emocional de los niños y jóvenes, pero también permite la adquisición de conocimientos en las diversas áreas. Para desarrollar al niño tanto desde su parte intelectual como emocional, es de esencial importancia crear un clima “resonante” es decir, un espacio en el cual el niño se sienta seguro para dar lo mejor de sí.

Familia y Hogar

Las habilidades sociales en los niños: ¡indispensables!

Se vienen las vacaciones de primavera y algunos padres aprovechan ese tiempo para compartir también el período de ocio de sus hijos, desconectándose de las preocupaciones, las habituales tareas, las reuniones del colegio y otras responsabilidades inherentes.

Agregar un comentario