Pero un fracaso, solo significa un resultado opuesto al deseado. Culparte es opcional: nadie puede obligarte a culparte excepto tú misma.
Siempre puedes transformar un fracaso. ¿Cómo? Reemplazando la culpa por la curiosidad. Puedes utilizarlo para observar con atención qué pensamiento disparó el ansia que produjo tu resultado. Puedes utilizarlo para aprender.
Todo comienza por un pensamiento que dispara una emoción (el ansia por comer). Te doy algunos ejemplos; “necesito algo dulce”, “quiero (pizza/ chocolate/ helado) ya”, “un poco más no pasa nada”, “igual mañana me vuelvo a cuidar”.
La próxima vez que aparezcan pensamientos convincentes, no te apures por cambiarlos. Luchar internamente no ayuda, al contrario, te tensa aún más. Luchar hace que te agotes y te dejes convencer.
¿Cuál es la alternativa? La observación compasiva. Observa tu pensamiento con compasión por ti misma. Sólo surge porque tu cerebro se acostumbró a pensar así y obtener su recompensa. Obsérvalo, acéptalo y permite que el ansia surja... permítele ser.
El ansia es desagradable, pero es inofensiva y te aseguro que no dura eternamente. Se apaga con el tiempo o con la comida. Cuando recuerdas que el ansia baja de cualquiera de las dos formas, puedes optar por la que se siente como amor hacia ti.
Aporte de Lic. Violeta Guber, psicóloga y coach personal, creadora del programa “Sana la Alimentación Emocional”.
El programa SAE (Sana la Alimentación Emocional) de la Lic. Guber, es un programa grupal para las personas que están buscando terminar con el malestar emocional que provoca el ciclo restricción-descontrol. En él, aprenderán cómo desactivar el ansia por sobrecomer: sin ansia, se acaba la sobreingesta... sin sobreingesta, se acaba el sobrepeso.