¿Tienes pensamientos que te provocan malestar? Todos los tenemos en mayor o menor medida. Y es que a lo largo del día nuestra mente no descansa… vive pensando y sacando conclusiones sobre aquello que experimentamos. Sin embargo, nada garantiza que estos pensamientos que “se nos ocurren” necesariamente sean verdad.
A veces, el cerebro comete errores al procesar la información que nos llega de nuestro entorno. Distorsionamos lo que ocurre y consideramos realidad aquello que es simplemente una opinión. Estamos frente a lo que en psicología llamamos “distorsiones cognitivas”.
Te ilustraré este concepto con algunos ejemplos: “nadie me valora”, “soy así y no puedo cambiar”, “no voy a conseguir trabajo porque no tengo estudios suficientes”.
Las distorsiones cognitivas se clasifican en varios tipos y aquí te presento algunos de ellos:
• Inferencia arbitraria. Sucede cuando sacamos conclusiones a futuro sin ninguna prueba que será así: “Si hasta ahora no conseguí trabajo, significa que nunca lo conseguiré”.
• Catastrofismo. Es cualquier pensamiento que anticipe un desastre futuro, como por ejemplo: “Me duele la cabeza, quizá esté por tener un accidente cerebro vascular”.
• Etiquetado. Atribuimos una característica rígida y global: “¿Cómo pude haberme olvidado? Soy un irresponsable”.
• Pensamiento blanco o negro. Es un estilo de pensamiento rígido que no admite matices: “Los jóvenes de ahora no saben lo que es trabajar”.
• Lectura de mente. En otras palabras, suponer el pensamiento del otro y vivirlo como certeza: “Seguro que piensa que soy muy pesada”.
. Minimización: Sucede cuando minimizamos la parte buena de una situación: “Fue de pura suerte que me aumentaron el sueldo”...
Existen además otras formas de distorsiones cognitivas que te contaré en una próxima entrega, pero en este punto me gustaría preguntarte: ¿te reconoces en algunas de estas formas de pensar? Si es así, te dejo aquí dos preguntas clave para quitarles peso emocional: ¿es realmente verdad? ¿tengo una forma objetiva de probarlo?
Es muy probable que descubras que lo que parecía ser verdad no puede ser probado objetivamente y como tal, puedes cuestionarlo.
Al principio de este artículo, mencioné que todos tenemos pensamientos negativos, entre ellos distorsiones cognitivas. Sin embargo, no es bueno que sean intensos y/o persistentes.
¿Notas que tus pensamientos te impiden disfrutar de tu vida diaria o te hacen sentir estancada? En ese caso es conveniente que consultes un profesional psicólogo, ya que ponemos en práctica muchas otras técnicas psicoterapéuticas con las que guiarte a salir del dolor.
Aporte de Lic. Violeta Guber
Psicóloga y Coach Emocional
Whatsapp: 091 729 729
En la entrevista del video que se encuentra al final de la nota encontrarás más información sobre el tema de la publicación.