Nuestro cuerpo es nuestro soporte, la forma inmediata de relacionarnos con el exterior. La seducción está íntimamente relacionada con nuestra imagen corporal. Si cuando nos miramos al espejo no nos gusta lo que vemos, es poco probable que tengamos una conquista exitosa.
La educación sexual es una parte más de la educación vital y somos los padres los primeros educadores. Educamos a través de las prohibiciones y permisos, de los juicios de valor del entorno relacionado con el sexo, con nuestras miradas de aprobación y rechazo, con la relación que tengamos con nuestra pareja.
En medio de la pasión de una relación nueva, aún aquellos que habitualmente duermen ocho horas, se contentan con dos o tres. Las ansias sexuales son incontenibles y la pasión, llena cada momento. Pero toda esa energía puesta en el deseo, no es eterna.
No sólo los hombres, sino también las mujeres, ven la sexualidad como una forma de gratificarse y ambos, depositan grandes expectativas en este sentido en la pareja. Sin embargo, debido a lo centrada que hoy está la sociedad en producir y producir, muchas parejas descuidan su intimidad.
Me pregunto, escuchando a amigas y a pacientes, si existe algo que angustie más, que desnudarse por primera vez delante de un hombre. Es en ese momento, que se nos vienen encima todos los miedos, complejos e inseguridades que tenemos; en parte por el mandato social y el bombardeo cotidiano de imágenes de mujeres aparentemente perfectas.
Una de las frases que escuchamos más asiduamente en la consulta sexológica femenina, es: “no tengo ganas”. Pronunciada por mujeres de diferentes edades, que no necesariamente están disconformes con sus relaciones de pareja, generalmente consultan porque recuerdan angustiadas otros tiempos u otras relaciones, donde el deseo aparecía sin esfuerzo.
El primer encuentro con un varón o una mujer... una palabra inadecuada de él, de ella, una ropa no oportuna, pueden hacer de esa cita el "hola" y "adiós". Pero podría llegar a gustar, si existiera la oportunidad de conocerlo/a más. Cómo evitar que una primer impresión errónea, haga fracasar una relación con posibilidades de futuro.
Mujeres independientes, que defienden sus derechos, que se proclaman contra cualquier sometimiento… sin embargo, a veces, aceptan que las que deben planchar, limpiar, cocinar y estar a la orden, son ellas. ¿Por qué no se puede evitar? Algunas manifestaciones de que se está criando un futuro machista y… cómo evitarlo.
Convivir con alguien y comprenderlo/a, implica reconocer sus gustos y necesidades personales: desde un acuerdo sexual, hasta la tolerancia de todos los días.
Hombres y mujeres muestran una actitud distinta hacia la sexualidad, diferencia que ha sido fomentada por la tradición discriminatoria de nuestra sociedad.